martes, 2 de febrero de 2010

INFLUENCIA DE LA TECNOLOGIA EN LA TOMA DE DESICIONES


Las nuevas tecnologías han tenido un impacto en nuestra forma de relacionarnos, comunicarnos y estructurar nuestro pensamiento. De esta misma forma, éstas últimas han generado una influencia en la toma de decisiones de los directivos de empresas privadas. Así, en el proceso que lleva a cabo el dirigente, aparecen una serie de variables que habrán de servir como elementos de juicio crítico desde el punto de vista.
La tecnología como uno de los medios para poder realizar la sistematización de las aplicaciones que ayudarán a realizar los cambios esperados por la organización. Para poder hacer o llevar a cabo decisiones estratégicas efectivas, la administración debe de buscar áreas de ventaja tecnológica y deberá mantenerse alerta en contra de la amenaza constante de la obsolescencia tecnológica. Aquí es muy importante saber que las nuevas tecnologías juegan un rol fundamental en el proceso de toma de decisiones. Ya sea jugando un rol de agente de cambio o como una ventaja competitiva de la propia organización.

Uno de los fenómenos característicos de nuestra época es el desarrollo vertiginoso de la tecnología y a su lado, las contradicciones que para su incorporación cultural generan. Lo que inicialmente se denominó nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), actualmente tecnologías de la información y la comunicación (TIC), prescindiendo del "nuevas" (por su alta incorporación incluso en los espacios más insospechados de la cotidianeidad), al preguntarnos cómo están usando, no es en todos los casos la respuesta resulta alentadora.


Las soluciones de inteligencia de negocios o Business Intelligence (BBII, por sus siglas en inglés) permiten que una compañía aproveche toda la información vinculada a operaciones y clientes para potenciar y/o corregir su estrategia comercial.
En ese sentido, la variedad de alternativas van desde sofisticados sistemas hasta la más tradicional planilla en la cual se registren los sucesos convenientes. Obviamente, el avance tecnológico en este sentido, permite que los análisis sean más profundos y certeros.

Las nuevas herramientas permiten observar, por ejemplo, cuál fue la campaña de comunicación más exitosa y porqué, o cuáles fueron las principales inquietudes o quejas de los clientes. Conocer cuál es el mejor vendedor, el producto más vendido y la principal inquietud de los clientes son factores clave a la hora de pensar una estrategia comercial y de comunicación.
De esta forma, la tecnología se transforma en una herramienta que permite dar parámetros objetivos en la toma de decisiones estratégicas, establecidos a partir del uso de información certera, confiable y cuantificable.

los Procesos de Toma de Decisiones se encuentran aún en una fase inicial en cuanto a su nivel tecnológico: la toma de decisiones sigue estando dentro del “terreno reservado a los gestores” y a sus “capacidades innatas e intransferibles”. Cualquier directivo admite que un tercero le ayude a implantar, por ejemplo, un sistema de facturación, pero muy pocos admiten que ese mismo tercero le pueda “enseñar” a tomar decisiones, es decir, pueda mejorar su forma de decidir, es decir, su proceso de toma de decisiones.
Hoy en día existen tecnologías que pueden ayudar a la ejecución de los procesos de toma de decisiones: en general nos referimos a ella como tecnologías de Business Intelligence.
La tecnología debe permitir dar una respuesta adecuada a la necesidad concreta del gestor. En ocasiones se intenta utilizar una única “herramienta” para solucionar todas las necesidades de información de la compañía. ¿A quién se le ocurriría hacer bricolaje con sólo un destornillador? Alguien dirá que por qué no, que el mango se puede usar como martillo, que apalancando puedo extraer clavos como con un alicate, etc…. pero todos estaremos de acuerdo en que no es la manera más adecuada.
Sin embargo, cuando hablamos de apoyo a los procesos de toma de decisiones a nuestros gestores les parece normal usar una “herramienta” de informes para hacer cuadros de mando, utilizar una herramienta EIS para plantear un despliegue estratégico o para generar informes detallados, etc….Esta ha sido una de las causas más claras del fracaso de numerosos proyectos de BI.
Si queremos que la tecnología ayude a la toma de decisiones debemos utilizar para cada necesidad la solución más adecuada.

Respuestas adecuadas a la organización
En segundo lugar, la respuesta a la necesidad debe no sólo ser adecuada a la misma, sino a las características del gestor y, por supuesto, de la Organización.
La tecnología debe aportar funcionalidades de apoyo, pero no debe imponer una forma de gestionar la información; será el gestor el que decida utilizar o no unas determinadas funcionalidades y la tecnología debe permitirle decidir cómo quiere utilizarlas, ayudando, pero no sustituyendo el proceso de toma de decisiones.
Ejecutar el proceso en donde se desee

Debe permitir ejecutar las diferentes funciones del proceso de toma de decisiones en aquella parte de la Organización que se desee. Ya han pasado los tiempos en que cualquier entidad, cualquier departamento y hasta cualquier directivo contaba con un “área de estudios” donde se buscaba la información y se analizaba para que otros tomasen luego determinadas decisiones, que unos terceros se encargaban de ejecutar y quizás otros de controlar. La tecnología debe permitir que sea la propia Organización y sus directivos los que decidan qué necesitan y cómo quieren hacerlo. Ello implica desligar el uso de la tecnología de unos conocimientos o una formación ajena a los requerimientos que un gestor debe tener para dirigir su área de responsabilidad.
Cubrir todo el ciclo de toma de decisiones

La tecnología debe cubrir todo el ciclo de la toma de decisiones. Sin entrar en temas de detalle, casi todos estaremos de acuerdo, al menos, en los elementos básicos: planificación, monitorización, análisis y adopción de medidas correctivas.

Es importante incorporar un matiz, al objeto de no perdernos en lugares comunes: cuando decimos que debe ayudarnos con determinada funcionalidad cognitiva, queremos decir que debe incorporar utilidades, funcionalidades, herramientas, etc… para que el gestor pueda hacer esas funciones.
Al igual que, siguiendo con el ejemplo anterior, el destornillador debe ayudar a quien lo usa a atornillar, facilitándole esa tarea y proporcionándole una ventaja frente a quien no tenga destornillador, exactamente igual, cuando hablamos de que la tecnología debe cubrir cualquiera de estas funciones, queremos decir que debe facilitar al gestor su ejecución situándole en una situación de ventaja frente a quien no la tenga.
Es decir, no hablamos de ventajas genéricas sino de elementos concretos y tangibles que faciliten la ejecución.

En primer lugar, debe ayudarnos a planificar, a determinar a dónde queremos llegar, qué pasos prevemos, que actividades necesitaremos realizar, etc. Por supuesto, debe permitirnos visualizar en qué situación nos encontramos y, no nos olvidemos, hacerlo de la forma más adecuada a cada uno y de acuerdo con nuestras necesidades.

Debe ayudarnos a analizar la información, ubicando esta capacidad en el elemento de la organización que deseemos y sin que sea necesaria una cualificación tecnológica especial.

Finalmente debe ayudarnos a adoptar las decisiones, a ponerlas en marcha, a controlarlas y en su caso a rediseñarlas o a adoptar otras nuevas si no tienen los efectos deseados
Incorporación de nuevos elementos

Pero estas funcionalidades deben ser complementadas hoy en día con otras básicas para cualquier gestor; en este sentido las tecnologías que soporten los procesos de toma de decisiones deberían incorporar una serie de elementos que diesen cobertura a otras necesidades y/o capacidades: definición, comunicación, establecimiento de responsabilidades y aprovechamiento de la experiencia decisoria previa. Vamos a referirnos a cada una de estas nuevas funcionalidades de forma resumida:

a) La tecnología de Toma de Decisiones debe permitirnos definir qué queremos medir; para ello debe proporcionar estructuras abiertas que puedan ser adaptadas a los requerimientos de los gestores y no del fabricante de la tecnología; es decir, debe permitir adaptar la herramienta a los modelos de negocio existentes, y no, como ocurre en muchas ocasiones con los ERP, al revés. Pero no sólo eso, también debe suponer una ayuda a la hora de estructurar nuestros modelos de negocio.

b) En segundo lugar debe constituirse en sí misma como una herramienta de comunicación y formación, incorporando utilidades para la difusión de las estrategias de la entidad y para la asignación de responsabilidades; debe facilitar la difusión de los conceptos de negocio de la organización, facilitando mecanismos que permitan aclarar y matizar tanto el significado de la información analizada como de los objetivos perseguidos.

Asimismo, dicha función debería incorporar mecanismos que permitan procesos de toma de decisiones grupales, partiendo de procesos de análisis en grupo.
Como herramienta de formación debe facilitar el aprendizaje en los conceptos de negocio y en el modelo de gestión definido, facilitando el conocimiento sobre los ejes de la gestión y la organización y, sobre todo en los procesos de toma de decisiones, permitiendo una realimentación de las experiencias habidas.

c) El tercer elemento inherente a los procesos de toma de decisiones es la gestión de responsabilidades, desde su asignación hasta el seguimiento y control de las mismas; estemos en un entorno de Dirección por Objetivos o no, toda organización funciona con criterios de responsabilidad por los resultados obtenidos y, como mínimo, por las tareas ejecutadas. La tecnología debe incorporar esta función, ayudando a integrarla en el propio proceso decisorio y evitando que la gestión de las responsabilidades sea un elemento independiente y muchas veces desligado del resto.
El proceso cognitivo de toma de decisiones se basa en dos elementos:

• Las características innatas de los gestores, que harán que ante determinadas circunstancias adopten determinadas decisiones

• La experiencia previa de las decisiones adoptadas y los resultados obtenidos, sea esta consciente o inconsciente, que permitirá adoptar decisiones cuyo resultado ya se ha contrastado y que disminuye el riesgo.
d) La tecnología de toma de decisiones debe facilitar el acceso consciente a la experiencia de los procesos decisorios previos y a los resultados de los mismos; este acceso debería, en situaciones óptimas, incorporar la experiencia no sólo del gestor, sino de toda la organización.
En definitiva, la gestión de una entidad exige gestionar los procesos desarrollados en la misma, los cuales son de dos tipos: procesos de negocio y procesos de toma de decisiones.
La tecnología que soporte los segundos debe dar cobertura a todas las funciones básicas asociadas al proceso cognitivo decisorio, es decir debe constituirse en un autentico SISTEMA DE GESTIÓN. En tanto en cuanto sigamos concibiendo las tecnologías de este universo como meras herramientas puntuales, el proceso de toma de decisiones seguirá limitado a las capacidades del gestor, sin permitirle aprovechar las capacidades tecnológicas existentes.

lunes, 1 de febrero de 2010

COBIT (Control Objetives for Information and Related Technology)

En los últimos tiempos el ejercicio en las actividades de auditoria y control en tecnologías informáticas, ha auspiciado un desenvolvimiento mas que acelerado de todas las demás actividades inmersas en la economía de un país. Esto, da pie a pensar que las tareas realizadas por ellas han de ser igualmente auditadas.

Modelo de metodología COBIT, para la implementación de la auditoría en cualquier negocio.Uno de los puntos clave que plantea COBIT consiste en vincular los objetivos de TI con los objetivos de negocio definidos por la empresa. De esta forma COBIT se asegura que la gerencia de la empresa tenga confianza sobre las actividades que realiza el área de TI, que sus procesos siempre funcionan adecuadamente y naturalmente que ayudan al crecimiento del negocio. Adicionalmente sugiere un modelo de mejora continua para hacer cada vez más seguros y eficientes los procesos.

La misión y objetivo principal de COBIT es investigar, desarrollar, publicar y promocionar objetivos de control de TI internacionales, actualizados a la realidad actual para ser usados por los gerentes de negocios y auditores.

COBIT ha sido desarrollado como estándares generalmente aplicables y aceptados para mejorar las prácticas de control y seguridad de las TI, que provean un marco de referencia para la administración, los usuarios y los auditores de cualquier tipo. Básicamente consta de 4 pasos, los cuales conforman el planeamiento y realización de una auditoria, ellos son:
El Resumen Ejecutivo se basa en una visión ejecutiva, la cual provee a la administración un entendimiento de los principios y conceptos claves de COBIT, así como el marco que provee a la administración con más detalle y entendimiento de COBIT y define cuatro dominios con sus correspondientes procesos de TI, 34 en total.
Antecedentes y Marco de Referencia
El Marco describe en detalle los 34 Objetivos de Control de TI a un nivel macro, e identifica los requerimientos del negocio para la información e impactos preliminares de recursos de TI para cada objetivo de control.
Los objetivos de control contienen declaraciones de los resultados deseados o propósitos a ser alcanzados para la implementación de 302 objetivos de control específicos, a través de los 34 Procesos de TI.

Guías de Auditoría
Las Guías de Auditoría, las cuales contienen pasos de auditoría sugeridos, correspondientes a cada uno de los 34 Objetivos de Control macro para asistir a los auditores de sistemas de información en revisar los procesos de TI, junto a los 302 detalles de objetivos de control para proveer seguridad a la administración y recomendar sus mejoras.
Herramientas de Implementación
Las Herramientas de implementación, las cuales contienen el conocimiento de la administración y diagnóstico de control de TI, una guía de implementación. Esta nueva herramienta es diseñada para facilitar la implementación de COBIT y relacionar sesiones aprendidas desde organizaciones que rápidamente y exitosamente aplicaron COBIT en sus ambientes de trabajo.

Desde este punto de vista los auditores se convierten en un aliado del equipo de TI y no en un enemigo interno que es como se lo ve actualmente. Con COBIT se pueden planificar las pruebas objetivas haciendo un trabajo de escritorio sin necesidad de involucrarse aún con el usuario y luego realizar las pruebas sustantivas realizando un trabajo de campo con los involucrados en el proceso.

En las organizaciones modernas, tanto públicas como privadas, la misión de las tecnologías de la información es facilitar la consecución de sus objetivos estratégicos. Para ello, se invierte una considerable cantidad de recursos en personal, equipos y tecnología, además de los costos derivados de la posible organización estructural que muchas veces conlleva la introducción de estas tecnologías. Esta importante inversión debe ser constantemente justificada en términos de eficacia y eficiencia. Por tanto, el propósito a alcanzar por una organización que contrata la auditoria de cualquier parte de sus SI es asegurar que sus objetivos estratégicos son los mismos que los de la propia organización y que los sistemas prestan el apoyo adecuado a la consecución de estos objetivos, tanto en el presente como en su evolución futura.

COBIT (Control Objetives for Information and Related Technology) es uno de los modelos más utilizados actualmente en el área de Auditoría Informática a nivel internacional. COBIT, plantea trabajar a niveles superiores en el área de TI no solo revisando los resultados sino la eficiencia del proceso, con lo cual se asegura que los resultados sean razonablemente estables y a partir de estos poder mejorar. Por ejemplo verificar si existen procesos definidos, revisar que todos los riesgos que tiene cada uno de estos han sido detectados y luego verificar si se definieron controles claves para mitigar esos riesgos, estas revisiones se las realiza con el gerente de área de TI.

SISTEMAS PARA LA TOMA DE DESICIONES

En un sentido amplio, se define a los sistemas de apoyo a las Decisiones como un conjunto de programas y herramientas que permiten obtener oportunamente la información requerida durante el proceso de la toma de decisiones, en un ambiente de incertidumbre.

A lo anterior se agrega que, en la mayoría de los casos, lo que constituye el detonante de una decisión es el tiempo límite o máximo en el que se debe tomar. Así, en cada decisión que se toma, siempre se podrá pensar en que no se tiene toda la información requerida; sin embargo, al llegar al límite de tiempo, se deberá llegar a una decisión. Esto implica necesariamente que al verdadero objetivo de un sistema de apoyo a las decisiones sea proporcionar la mayor cantidad de información relevante en el menor tiempo posible, con el fin de decidir lo más adecuado.

Para la toma de decisiones es importante contar con la mayor cantidad de información relevante y oportuna. Al respecto, hay dos tipos de información: la estructurada que encontramos en las bases de datos relacionales tradicionales y la no-estructurada.
La información estructurada es la que estamos acostumbrados a administrar y a procesar para el soporte a la toma de decisiones, lo cual representa una gran desventaja para una empresa, puesto que perdemos de vista información muy valiosa que se encuentra no-estructurada, fuera de las bases de datos.
La información no-estructurada la encontramos en fuentes tales como documentos, el web o las suscripciones a servicios de información y en formatos muy diversos como texto, videos, audio o imágenes.

Desafortunadamente lo más sencillo y tradicional para los administradores de información, es su tratamiento para estructurarla en una base de datos, con lo cual se pierde el contexto de los datos en un documento, por ejemplo.

El reto para proporcionar mejor calidad de información a los tomadores de decisiones es la administración de la información no-estructurada y mejorar los sistemas de búsqueda y recuperación de información, para que éstos localicen información en diferentes fuentes como bases de datos, el web o los documentos de la organización.
Para afrontar el reto se pueden utilizar administradores de documentos, que actualmente hacen búsquedas en textos completos, en bases de datos, ofrecen control de versiones de documentos, entre otras ventajas.

Nuestra opinión al respecto es que es un reto grande administrar información no-estructurada, pero imprescindible y para poder llevarlo a cabo, han surgido nuevos estándares enfocados a esta tarea como por ejemplo, el XML y su combinación con el SQL.
Con XML se estructuran los documentos, convirtiendo cada uno en una especie de base de datos, pero sin perder el formato propio del documento, ni la flexibilidad de su contenido o inclusión de varios formatos dentro del mismo documento (texto e imágenes en el mismo documento). Esto se logra, incluyendo marcas de campos dentro del documento, con significado semántico.
El uso de XML permite hacer búsquedas a través de las marcas, o en el texto completo del documento.
Si se combina el uso de XML y los RDBMS, podemos obtener las ventajas de cada tecnología: de XML podemos aprovechar su capacidad para la representación y administración de información no-estructurada y del RDBMS, la capacidad para representar y manipular la información estructurada y mantener la integridad de la información.

Otra fuente importante de información no-estructurada es el correo electrónico. Hace poco Google anunció el lanzamiento de un sistema llamado GMail que contiene algoritmos para analizar palabras clave en el texto del correo electrónico. Con esta información no-estructurada, Google enviará a sus usuarios de GMail avisos publicitarios. Este puede ser un ejemplo de comenzar el tratamiento de información no-estructurada en los correos electrónicos, aunque el tema tiene sus aspectos legales y de pérdida de privacidad.

Actualmente Google intenta liberar al servicio, argumentando que la privacidad de los correos electrónicos no se pierde porque un analizador automático es el que lleva a cabo la tarea de obtener palabras clave en el contenido de los correos.
Finalmente, para ofrecer información de calidad a los tomadores de decisiones, se pueden integrar las funciones de búsqueda en XML, RDBMS y tal vez en correos electrónicos, en un sistema centralizado de búsqueda que dependiendo del rol del usuario en la organización, permita tener acceso a cierta información.
De esta manera nos damos cuenta que siempre estamos con incertidumbres y que debemos pensar muy bien cuando vamos a hacer algo, y mucho mas cuando esto se aplica a los sistemas.